Entre el Dulce y el Salado: alumnos vivieron una experiencia única de turismo educativo en la Mesopotamia Santiagueña
07.11.25 Un grupo de estudiantes de la Escuela N° 838 La Florida protagonizó la primera experiencia de turismo educativo organizada por la Red de la Mesopotamia Santiagueña, que promueve el conocimiento del territorio y el intercambio entre comunidades escolares.
Un nuevo proyecto de carácter cultural y turístico, impulsado por la Red de la Región de la Mesopotamia Santiagueña, cobró vida este viernes con la primera experiencia de viaje escolar. La iniciativa permitió que un grupo de diez alumnos de quinto grado de la Escuela Primaria Rural N° 838 La Florida (Departamento Robles) conociera a sus pares de la Escuela de Villa Figueroa (Departamento Figueroa).
La propuesta, que unió aprendizaje, historia y sentido de pertenencia, implicó un recorrido de casi 80 kilómetros atravesando rutas nacionales y provinciales, con una misión clara: confraternizar entre niños y docentes y, simbólicamente, unir al Río Dulce con el Río Salado, desde La Florida hasta Villa Figueroa.
La Mesopotamia santiagueña es una zona rica en biodiversidad y patrimonio cultural. En ese contexto, este programa que combina educación, recreación y pertenencia permitirá que más niños de los departamentos que integran la región recorran sitios emblemáticos y aprendan sobre la flora, la fauna, las costumbres locales y las actividades económicas que caracterizan al territorio comprendido entre ambos ríos.
La primera parada de esta travesía educativa fue en Colonia El Simbolar, donde la delegación de La Florida fue recibida por el mentor y referente territorial del proyecto, el maestro Raúl Jorge Castillo. En la entrada a la localidad, el docente relató a los niños aspectos del cordón productivo que abastece de frutas, verduras y otras siembras a gran parte de la zona cercana al Dulce.
Más tarde, en la localidad de La Cañada, el comisionado Cristian Abiakel, junto a la diputada nacional Nilda Moyano y la guía turística Liliana Lagos, recibieron a los estudiantes y compartieron un desayuno. Las autoridades presentaron el proyecto del Museo del Ferrocarril y la “Ruta de Hierro y Fe”, un espacio que pronto será habilitado como punto de interés turístico.
“Ha sido una visita muy importante para nosotros, y sirve mucho porque los chicos luego replican lo que aprenden y dan a conocer la riqueza amplia que se puede encontrar en esta parte de la Mesopotamia Santiagueña. Entre los dos ríos, hay mucha historia y lugares por conocer. En particular, tenemos la esperanza de que la línea del ferrocarril Belgrano vuelva a funcionar para beneficio de nuestra localidad”, contó el comisionado Abiakel.
La diputada nacional Nilda Moyano consideró que “recibir a los primeros alumnos como parte de un proyecto educativo es más que valioso, porque compartimos los objetivos de la Red de la Mesopotamia, que sirve mucho para potenciar otro proyecto que tenemos aquí que es la “Ruta de Hierro y Fe”, que está relacionada con la historia ferroviaria uniendo a cinco localidades de la zona. Somos parte de esa historia viva y todas las iniciativas enriquecen aún más nuestra historia”, recalcó.
Turismo educativo en la Mesopotamia
Respecto del alcance de este puntapié inicial del turismo educativo en la región mesopotámica, Raúl Jorge Castillo se mostró entusiasmado con la iniciativa:
“Ha sido el primero de muchos viajes que sobrevendrán, y el involucramiento de los docentes es importante para que esto siga creciendo en nuestra región. Ellos son los transmisores fundamentales para llevar la motivación a los chicos con su mensaje y dejar asentado el conocimiento. Nuestra aspiración es que los viajes de estudio se hagan dentro de la provincia y se aproveche en conocer su vasta riqueza”.
Castillo adelantó que el próximo viernes 14 de noviembre será el turno de los alumnos de la escuela de Los Pereyra (departamento Robles), quienes visitarán a sus pares de la escuela La Candelaria, ubicada a pocos kilómetros de Villa Figueroa. Será la última actividad de turismo educativo del año, con miras a fortalecer la continuidad del programa en 2026.
Llegada a Villa Figueroa
El viaje transcurrió con alegría y expectativa, tanto para los alumnos de La Florida como para los docentes. Al llegar a Villa Figueroa, fueron recibidos por otros niños que los esperaban con entusiasmo. Tras un emotivo saludo, comenzaron una caminata de dos kilómetros por el sendero del arroyo seco “Felipe Benicio Corpos”, ubicado a orillas del Río Salado, una antigua desembocadura del cauce santiagueño.
Durante la travesía, los estudiantes conocieron la flora de la zona y visitaron la represa de Villa Figueroa, junto a su planta potabilizadora que abastece de agua a la localidad cabecera y sus parajes. Luego se dirigieron a la Escuela N° 759, donde fueron recibidos por alumnos de cuarto y quinto grado, encabezados por la directora Nélida Azucena Orellana.
Los niños de La Florida expusieron sobre la ubicación de su escuela y aspectos históricos del departamento Robles, como los restos de la capilla jesuita, el cementerio donde descansan los soldados de Juan Francisco Borges y donde se realizan las tradicionales alumbradas cada 1° de noviembre. También mencionaron los atractivos turísticos de la región, sus reservas naturales, las travesías en kayak por el Dulce y los encuentros de tradición gaucha.
Por su parte, la directora Carina Lobo de Noriega, al frente de la Escuela N° 838 La Florida, expresó: “Este viaje de estudio fue muy importante para toda nuestra comunidad. El poder vivenciar y tomar contacto directo con los lugares que integran la Mesopotamia Santiagueña y realizar un intercambio educativo con los alumnos de 5° grado de la Escuela N° 759 de Villa Figueroa y una caminata por el Sendero del Río Salado, fue motivador. Agradecemos a la Red de la Mesopotamia Santiagueña y a todas las entidades que colaboraron para que nosotros podamos concretar este viaje de estudio”.
La docente agregó que cada uno de los trabajos expuestos “daba cuenta de la riqueza de la flora y fauna de la zona, así como los mitos, leyendas e historias que configuran la identidad de Figueroa y Robles, distantes entre sí, pero unidos por los ríos Dulce y Salado”.
Como cierre de las actividades, los alumnos de La Florida se reunirán el 28 de noviembre en una muestra de saberes junto a todas las escuelas participantes, donde expondrán lo aprendido a través del proyecto “Conociendo el Salado”.
Biodiversidad compartida
Entre los trabajos presentados, los alumnos de Figueroa destacaron el uso tradicional de la flora local, las plantas medicinales y otras especies de valor para la gastronomía rural. Además, pusieron en relieve la importancia de mantener viva la lengua quichua, no solo en los pueblos del departamento, sino también en el espacio escolar, como ocurría en tiempos pasados.
Visibilizar la riqueza cultural
La comisionada de Villa Figueroa, Gabriela Gerez Bravo, señaló: “Visibilizar la riqueza cultural e histórica de nuestra villa es más que gratificante, sobre todo porque ha tenido un marco educativo y turístico que fortalece el vínculo entre habitantes ubicados entre los ríos Dulce y Salado. Los comisionados e intendencias hacen un aporte valioso junto con las instituciones y otros actores para que los objetivos de la Red de la Mesopotamia se cumplan y los chicos, después de todo lo compartido, sigan trabajando en sus aulas para incorporar conocimientos significativos en sus vidas”.
Entre abrazos y risas, la jornada culminó con un refrigerio y un acto en el que se expusieron los trabajos realizados sobre la riqueza de la Mesopotamia santiagueña y el proyecto “Conociendo el Salado”.
El momento más emotivo llegó cuando los alumnos de La Florida entregaron cartas escritas en sus hogares para sus nuevos amigos de Villa Figueroa, en un gesto que reflejó el espíritu fraternal de la experiencia.
Un puente entre ríos y memorias
El viaje permitió unir las memorias del Dulce y del Salado en una experiencia de aprendizaje compartido. Una experiencia pionera en la Mesopotamia Santiagueña que no solo fortalece los lazos entre escuelas rurales, sino que invita a mirar con orgullo el territorio propio, reconociendo en cada paisaje, camino y río una parte esencial de la identidad santiagueña.




